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Bajo el intenso sol que
iluminaba su taller personal, Pablo, con una ematita lisa en sus dedos,
terminaba de pulir una de sus obras mientras cinco de sus perros,
invadidos por el aire quieto y la plácida atmósfera que nos rodeaba,
dormían tendidos en el piso. Frente a esta escena, se nos hace fácil
entender porque dieciocho años atrás, Pablo y su esposa Marilú decidieron
aislarse de la ruidosa capital cuzqueña para instalarse en el fértil
y apacible Valle de Urubamba. |
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Pablo y Marilú viven el pueblo de Urubamba,
en el Valle Sagrado
de los Incas, siempre dedicados a esculpir la rojiza arcilla
del valle.
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Su casa taller en la calle Berriozabal se
ha convertido en un centro de aprendizaje para los numerosos trabajadores
que conforman su taller, en su mayoría gente local que forma parte
de una intensa dinámica dirección de la pareja.
Marilú nos explica: "A veces no hablamos
a nombre propio sino a nombre del ´taller´; es un taller, y la gente
que trabaja en él tiene un espacio de creación. Se han desarrollado
distintos niveles en el trabajo: hay las personas que pintan, las
que decoran, las que construyen las piezas, las que preparan las
arcillas, cada uno aplica sus habilidades. Es un cuerpo". Además,
la casa de los seminarios es un más que un centro de producción
de cerámica, hoy en día también cuentan con un taller de carpintería
y un taller de joyería, que van abriendo más espacios de investigación
y de creación.
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Pablo Seminario se dedica a producir
obras de gran tamaño, "placas grandes", como él las llama,
en su taller personal, donde tiene su propio espacio de creación.
Las imágenes que nacen de este lugar son el producto de un paciente
trabajo de recoger la tradición de la cerámica precolombina, un ambicioso
reto que se inició veinte años atrás y que hoy continua desarrollando,
junto con su esposa, Marilú. |
El hallazgo de un lenguaje
Formas y representaciones
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